El término “inquiokupa” existe y se trata de algo que, desafortunadamente, está cobrando mucha importancia en los últimos meses. Y es que, hoy en día, poner una vivienda en alquiler supone un riesgo para muchos propietarios. Desde InmoRenta, una agencia especializada en el arrendamiento seguro y con garantías, te contamos qué son los inquiokupas y por qué deberías tener cuidado con ellos cuando se trata de poner tu vivienda en el mercado inmobiliario.
¿Qué es un inquiokupa?
La morosidad es una de las cosas que más preocupa a los propietarios de una vivienda cuando quieren ponerla en alquiler. Ya sabes que, lo mejor, es acércate a una agencia como InmoRenta, en la que realizamos toda la gestión del arrendamiento, garantizando el cobro de la renta mes a mes. Además, también te ayudamos con los trámites judiciales y extrajudiciales. Sin embargo, no está de más que sepas qué es un inquiokupa, cómo surgen y qué puedes hacer para evitarlos.

Como ya mencionamos, la morosidad es uno de los motivos por los que alquilar una propiedad se está convirtiendo en un riesgo para muchos habitantes en nuestro país. Y es que, según datos recientes, los inquilinos quedaron a deber una media de 7.608,34 euros a los arrendadores durante el 2023. Esta cifra supone un aumento del 0,85% con respecto del año anterior y en la que se incluye a los inquilinos que dejaron de pagar el alquiler de forma puntual y también a los inquiokupas. Estos últimos son expertos en la materia y dejan de pagar por sistema.
Queremos aclarar que la falta de pago de forma puntual ocurre, por ejemplo, por cambios en la situación laboral, problemas personales y familiares considerables, etcétera. Sin embargo, un inquiokupa se caracteriza porque deja de pagar porque sí. Y te contamos que un inquiokupa tiene un modo de actuar muy peculiar. En este sentido, cuando se trata de la firma del contrato, esta ocurre sin mayores contratiempos y todo parece legal. Sin embargo, poco tiempo después, generalmente, a los dos o tres meses, dejan de pagar el alquiler.
¿Es posible detectar a un inquiokupa?
Debes saber que desalojar a un inquiokupa es un proceso complejo, pues se caracterizan por demorar, durante un tiempo considerable, los tiempos para que la expulsión se lleve a cabo. Por otra parte, te contamos que existen algunos consejos para evitar llegar a este punto. Si se presentan algunas de estas situaciones, cuidado, pues podrías estar ante un potencial inquiokupa:
- Si el inquilino tiene mucha prisa por mudarse a la vivienda.
- Si el inquilino asegura tener recursos económicos suficientes para hacer frente al pago del alquiler.
- Cuando paga muchos meses por adelantado.
- Cuando se demora a la hora de entregar la documentación solicitada. Por ejemplo, las nóminas, el DNI, etcétera.
- Si prefiere formalizar el contrato de forma verbal y no por escrito.
- Si son muchos los inquilinos (mayores de edad), pero solo uno quiere aparecer en el contrato de alquiler.
También debes prestar atención cuando el futuro inquilino prefiere no cambiar la titularidad de los suministros. En este caso, mucho ojo, pues en caso de morosidad con las comercializadoras, la deuda recae sobre el titular. Además, sabrás que estás frente a un inquiokupa cuando intentes ponerte en contacto con él: Básicamente, nunca atienden a las llamadas ni responden a los mensajes.
¿Qué hacer en caso de alquilar la vivienda a un moroso profesional?
Como ya hemos comentado, no es lo mismo un inquilino que deja de pagar de forma puntual, que un moroso habitual. En el primer caso, es más fácil llegar a un acuerdo y una solución rápida. Pero, ¿Cómo tratar a un inquilino que deja de pagar por sistema? Lo primero, por supuesto, es intentarlo por la vía del diálogo. En caso de no ser posible, entonces es momento de enviar un burofax (con acuse de recibo), para reclamar la deuda.

En el burofax se exige al inquilino que haga el pago de lo debido en un plazo determinado. Además, es importante aclarar que, en caso de no hacer el abono, entonces se acudirá a la vía judicial. Cabe destacar que si el arrendador solicitó el pago de la deuda por medios fehacientes y ya han transcurrido más de 30 días sin que el pago se efectúe, el inquilino no podrá enervar el desahucio en la vía judicial.
La enervación del desahucio es una figura regulada en la Ley de Enjuiciamiento Civil (artículo 22.4). Se trata de la facultad que tiene el arrendatario de paralizar el desahucio, pagando la totalidad del adeudo al arrendador. También puede poner a su disposición lo debido en un plazo específico. Es decir, si pasan más de 30 días, entonces no es posible paralizar la expulsión; pero, si paga antes, entonces el desahucio se detiene.
Para alagar el proceso judicial, el arrendatario puede responder a la demanda y oponerse. En caso de no oponerse, debe abandonar la vivienda o recurrir a la enervación (el abono del importe debido) para mantener el contrato vigente. Como arrendador, tienes el derecho a exigir (si se reclama por la vía judicial), el pago de la deuda, solicitar el desahucio o ambas.